Libertad de expresión en las redes sociales

En el caso en cuestión, se examina hasta donde alcanza la libertad de expresión.

La parte recurrente, el hasta ahora concejal de Catarroja, publicó una foto del torero Víctor Barrio tras fallecer éste a causa de una cornada.

El recurrente manifestaba lo siguiente tras las redes sociales ““Fallece el torero Víctor Barrio al sufrir una cogida en la feria de Teruel”, junto con una fotografía del torero en el momento en que fue corneado.

En síntesis la recurrente manifestaba que: (i) “se podía tratar de ver el aspecto positivo de las noticias para no sufrir tanto Ya ha dejado de matar”; (ii) “el negativo” “que a lo largo de su carrera ha matado mucho”.

Muchos del equipo de la recurrente, “el de los oprimidos”, que siempre pierde, “porque tienen a todos los opresores en contra” y el partido amañado; (iii) “los opresores han tenido una baja, una víctima más, un peón en su sistema”; (iv) e indicaba que no podía “sentirlo por el asesino que ha muerto más que por todos los cadáveres que ha dejado a su paso mientras vivió”, refiriéndose a cadáveres de toros adultos y de novillos.

La familia del torero demandó a la concejal por intromisión ilegítima en el derecho al honor, intimidad y propia imagen del fallecido.

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción único de Sepúlveda declaró que el contenido del mensaje publicado constituye una intromisión ilegítima en el derecho al honor del torero Víctor Barrio. La sentencia argumentaba que las redes sociales no son “un subterfugio donde todo cabe y todo vale”, sin que la libertad de expresión pueda amparar el insulto

Tribunal Constitucional

Así bien, la Sala Primer del Tribunal Constitucional ha desestimado el recurso de amparo por la que fue concejal del Ayuntamiento de Catarroja, contra l sentencia del Pleno de la Sala Civil del Tribunal Supremo que la condenó pagar una indemnización por vulnerar el derecho al honor del torero Víctor Barrio al que se refirió como asesino en las redes sociales a las pocas horas de fallecer.

La sentencia subraya que para defender públicamente sus posiciones antitaurinas no era necesario calificar en la red social de asesino o de opresor a Víctor Barrio y mostrar alivio por su muerte.

Menos aún hacerlo acompañándolo con una fotografía del torero malherido.

 

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